11 Cómo la integridad y el rendimiento están relacionados

Hablaremos hoy sobre un nuevo modelo de integridad, enfocado en incrementar el desempeño, sea como fuere que sea medido -- generar resultados, en general.

Para ello, debemos distinguir entre fenómenos positivos (lo que es) versus fenómenos normativos (lo que debería ser). Aquí la integridad se sostiene como un fenómeno positivo (sobre la condición y estado de las cosas), tanto si concuerda con nuestra preferencia o gusto, o no.

Se define como ser completo, entero, inapelable, sin fricción, y veremos cómo dicho estado es requisito para la funcionalidad, la cual en sí incrementa la oportunidad para desempeñar.

Condiciones del principio de la integridad

Si bien es un principio que podría tratarse por sí sólo, explicaré su relación con el desempeño más adelante. Para empezar, siendo un principio, “determina” y “conforma” la realidad sin ser parte de ella al mismo tiempo. Es decir, al igual que los parámetros de un videojuego son inherentes al videojuego y no se perciben en la experiencia de estar jugándolo, los principios operan “bajo” o “fuera de” la condición de la existencia. ¿Pero, por qué deberíamos llevar a cabo tal consideración así? Suena bastante abstracto, y para los que no estamos interesados en discusiones filosóficas, discutir este tema puede volverse tedioso bastante rápidamente. Tenga paciencia, hay varias razones.

Consideremos el principio de la gravedad, uno que hoy en día damos completamente por sentado en nuestra cultura -- como una obviedad. “Pues claro que los objetos caen hacia abajo. Cualquiera lo sabe”. Y en primera instancia, parecería una observación razonable. Sin embargo, el hecho de que su descubrimiento conllevara una mente de genio como la de Isaac Newton, padre de la física moderna, sugiere que algo se nos escapa y que nuestra arrogancia cultural no nos deja reconocer. Lo que pasa desapercibido al ojo moderno es que, ¡lo que Newton captó al caérsele la manzana desde el árbol bajo donde descansaba, era que los objetos no caen hacia arriba! Ni se quedan estáticos, se mueven en diagonal, o andan en círculos ¿Reconoces cierta dinámica en operación aquí?

La condición de estar completo de un objeto, acción, persona u organización se basa en “reglas” que, al mismo tiempo que dictan la oportunidad de funcionalidad y la posibilidad para el desempeño, no están en ninguna parte -- como las reglas implícitas de un juego. Alinear tu yo y tus acciones con los principios lleva consecuencias, y no hacerlo también. No estar en integridad en lo que piensas y dices (y, por ende, lo que haces) debe implicar estar fragmentado, incompleto, fuera de integridad como ser. Mientras que, como veremos en más detalle más adelante, mantener la palabra de uno mismo, tanto consigo mismo como con los demás, incrementa la autoestima, aumenta la funcionalidad del sistema, proceso u organización, y genera confianza y plenitud en el ser propio.

Una rueda de bicicleta funciona al estar entera, íntegra. A medida que empezamos a quitar sus válvulas, su funcionalidad, y con ella la oportunidad de rendimiento, comienza a declinar. Quita cada válvula del manguito, y no funcionará -- no podrá, y por tanto no logrará, cumplir su cometido -- en absoluto. Dejará de ser funcional, perdiendo así la capacidad de desempeñar tal como fue diseñada. Lo mismo ocurre con nosotros mismos.

¿Qué hace que la integridad sea posible? ¿Qué componentes tienen que existir para que algo esté en un estado completo, entero, intachable?

Varios componentes de la integridad personal

Cumplir con la palabra propia: Dar la palabra de uno y cumplirla genera un entorno de desconfianza, tanto en la confianza propia como con los demás; no hacerlo te empequeñece y crea un ciclo de empobrecimiento. “Dar la palabra propia” incluye lo que “dices” mediante tus acciones. Para ser claros, una gran parte de a lo que das tu palabra está implícito y, de algún modo, oculto, tras la acción particular que refleja ese compromiso.